2312

Soy consciente de que este blog cojea en el ámbito de la literatura juvenil y que las reseñas para chavales desde los doce años hasta la mayoría de edad son más que escasas, así que me he propuesto cambiar esa situación. Al principio no sabía por dónde empezar, ahora tampoco lo tengo muy claro y es que ¡qué mundo el de la literatura juvenil!, en esas andaba cuando topé de casualidad con «2312» y decidí que podía ser un buen comienzo.

Como os habréis imaginado la lectura ha sido una de mis grandes pasiones desde siempre, recuerdo devorar libros a todas horas desde muy chica. Esa afición la he mantenido hasta hoy, aunque he tenido mis altibajos. A pesar de esto nunca he sentido especial predilección por los libros de ciencia ficción, no sé porque, creo es que porque nunca han llegado a mis manos de forma natural. Dicho esto os preguntaréis por qué entonces elegí este libro, no lo sé muy bien, imagino que porque la persona que me lo recomendó (indirectamente) es una bibliotecaria de la que fío bastante y porque, además, tenía que hacer un regalo y parecía que el libro encajaba muy bien para eso.

Las primeras referencias que tuve de él fueron que, a pesar de ser ciencia ficción, el autor, Kim Stanley  Robinson (reconocido por sus obras de este género), intentaba que todo fuese verosímil y científicamente correcto y que el libro había obtenido el premio Nébula de la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos en 2012. Tenía buena pinta.

La trama del libro es sencilla: la raza humana está amenazada, ha habido varios ataques y los personajes del libro deben descubrir quién es el culpable y la forma de detener el peligro en una investigación que los llevará por toda la galaxia.

El principio me resultó muy entretenido, muy descriptivo. Como bien había oído, Stanley intenta que las situaciones que se dan y las explicaciones de las mismas sean realistas, sobre todo a nivel científico, no he leído otras obras de él pero tengo entendido que es fiel a este estilo en todas sus novelas. Tras la muerte repentina de su abuela, Alex, la protagonista, Cisne Er Hong, tiene que hacerse cargo de llevar un mensaje que le ha dejado esta en secreto a otra parte de la galaxia, viéndose envuelta de esta forma y sin ella quererlo, no al menos al principio, en los proyectos secretos en los que Alex trabajaba antes de morir. El autor aprovecha los viajes de Cisne para ir contando al lector cómo ha ido evolucionando la humanidad y su situación a lo largo de diferentes momentos hasta llegar al momento actual, el año 2312. Nos habla de las inteligencias artificiales, de las terraformaciones de los planetas cercanos a la tierra, la situación actual de la tierra misma, los conflictos políticos por los que han ido pasando, etc.

Hasta allí todo bien, pero cuando llegué al primer extracto he de reconocer que me despistó bastante. Los extractos, las listas y los viajes cuánticos que van apareciendo a lo largo del libro son textos sacados de contexto, con información sobre diferentes temas que en principio tienen relación con lo que está contando el libro aunque algunas veces no es claro en qué. Los extractos en concreto son eso tal cual, extractos de información incompleta sobre un tema determinado, por ejemplo, se explica que la protagonista ha sido diseñadora de terrarios (hábitats creados en asteroides) -no desvelo nada, en la contraportada misma se menciona este hecho-, y uno de los extractos explica los pasos a seguir para construir un terrario en forma de instrucciones. Es un poco raro si no estás acostumbrado, aun así interesante, pero el autor va más a allá, estos textos no son solamente píldoras de información si no que también dentro de estos hay información que no aparece, me explico: estás leyendo y de repente la frase se queda a la mitad, con un espacio en blanco, y se retoma en la mitad de otra frase o de otro párrafo (no es fácil saberlo). La verdad es que sin contexto, sin explicación, con frases a medias, así sin más, son difíciles de digerir.

A partir de ese momento la lectura se me complicó, no sé si porque el extracto me rompió un poco el hilo o porque trescientas páginas después (no estoy siendo nada exacta) seguía sin haber pasado nada importante en realidad más que la muerte de Alex. Habían aparecido nuevos personajes de diversas procedencias, ya sabíamos de la existencia de inteligencias artificiales, se había entregado el mensaje a su destinatario, se habían explicado las transformaciones físicas a las que se sometían los humanos, cosas muy interesantes, por cierto, pero nada profundo, nada que te lleve a engancharte a un personaje del todo y querer saber qué pasa con su propia historia. «Uff, qué mal lo estás pintando», pensaréis, pues sí y no a la vez.

En un momento dado te das cuenta de que la trama, los protagonistas primarios y secundarios no son más que una excusa para el objetivo principal de la novela: mostrar el universo en el que transcurren todos estos acontecimientos. Si os tomáis este libro de esta forma os ahorraréis sentiros decepcionados. Siendo así, el objetivo lo cumple a rajatabla, la contextualización de la trama es muy buena, aunque la trama en sí no sea para tirar cohetes, es muy sencillo imaginar los sitios en los que se encuentran los personajes pues Stanley lo explica todo, con sumo detalle, demasiado tal vez, y deja poco a la imaginación.

Stanley describe la situación política de la galaxia, muy ligada a la situación geográfica de los planetas y asteroides. Explica detalladamente los conflictos entre las diferentes potencias y el por qué de los mismos, así como sus relaciones diplomáticas (buenas y malas). Se describen los procesos que se han seguido para hacer de los planetas y asteroides lugares habitables, los efectos del cambio climático y  la situación de la tierra, tanto geográfica como política y económicamente.  Se ilustran las modificaciones físicas a las que se someten los humanos, su diversidad sexual, sus diferentes razas y la prolongación de su esperanza de vida. Se habla de los diferentes momentos históricos que han llevado a la humanidad a la situación actual. Se nos muestra cómo han ido evolucionado las inteligencias artificiales.  En definitiva, se crea un mundo impresionante, ilustrado de forma detallada, en ese sentido no creo que haya nada reprochable, aunque luego despache la historia de forma rápida y poco creíble. 

Cuando acabé el libro, y ya a modo de conclusión, pensé tres cosas:

  • La contraportada engaña pues te hace esperar algo distinto a lo que te encuentras de verdad.
  • El autor podría haber dejado la trama y centrarse únicamente en el contexto, que el libro se convirtiese en algo como «2312: geografía e historia de la galaxia», así te lo tomas con otro ánimo y ya sabes a la que te enfrentas.
  • Ojalá alguien, aunque sea el mismo Stanley, saque provecho a un mundo tan bien definido, es una pena que se pierda en una historia tan poco lograda, teniendo en cuenta todos los detalles sobre modificaciones genéticas, conflictos interplanetarios, etc., el libro podría dar para mucho y ser muy adictivo (aquí es donde se me nota que me gustan los argumentos con fuerza).

Lo veo como un libro para los apasionados de la ciencia ficción pura, pero poco legible para los que busquen una historia que enganche. Si eres de los que no les gustan las descripciones, olvídate, pero si lo tuyo son la evolución y las terraformaciones, este es tu libro.

Datos bibliográficos

Título: 2312.

Autor: Kim Stanley Robinson.

Traductor: Miguel Antón

Edición: Barcelona : Minotauro, 2013. 526 pág.

ISBN: 978-84-450-0134-9

Edad: Jóvenes adultos y adultos.

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